HISTORIA

En el año 1957, las Religiosas Concepcionistas, adquirieron una primitiva casa, para que las hermanas de la casa Madrid-Princesa pudiesen venir a descansar o a estudiar durante los meses de verano. En el periodo de curso escolar las religiosas de Princesa venían para impartir catequesis a los niños de la zona. Las antiguas alumnas se encargaron de confeccionar ropa que traían para donar a las familias más necesitadas.

En aquellos años, Madrid sufría un crecimiento de inmigración muy fuerte. Don Casimiro Morcillo, Arzobispo de la Diócesis, convocó los Superiores Generales que tenían colegio en el centro de Madrid, y les pidió que para atender a los hijos de inmigrantes tenían que construir un colegio en los barrios donde las familias estaban llegando, para así atenderles en todos los aspectos de la formación humana y cristiana. A las Concepcionistas les asignaron el barrio de Vallecas.

Madre Regina Arias Pedroarena, que era en ese momento la Superiora General, se entrevistó con Monseñor Casimiro Morcillo para exponerle que la Congregación tenía una casa y finca en la zona de Hortaleza con espacio suficiente para la construcción de un colegio. Desde la Diócesis no tuvieron inconveniente de asignar a las Concepcionistas, el barrio de Hortaleza.

En el año 1965 se empezó a construir el colegio. La apertura el primer curso fue el 2 de octubre de 1968 y la inauguración oficial se hizo el 15 del mismo mes y año.

El colegio comenzó el curso con pocos alumnos, ya que la matricula se abrió a finales de septiembre, y finalizó con 75 alumnos distribuidos en preescolar y primaria.

50 AÑOS…. ¡Y MUCHOS MÁS POR LLEGAR!

Estos cincuenta años han sido años de lucha y búsqueda, de caminos para favorecer la educación de nuestro barrio, tratando de unir fe y cultura en la formación integral de los alumnos.

Hemos trabajado con toda ilusión desde la Pedagogía Concepcionista, infundiendo un espíritu crítico para superar fracasos, desarrollar la creatividad y, a su vez, fortaleciendo la responsabilidad; cincuenta años preparando jóvenes comprometidos con la construcción de un mundo más humano y fraterno, sabiendo acoger la diferencia y la pluralidad, e impulsando la bondad y el amor en sus corazones.

Cincuenta años, también, apostando por completar la formación del profesorado, sabiendo lo importante que es la “educación preventiva” con la presencia y el ejemplo, con actitud de búsqueda para ir dando respuesta a los desafíos que se presentaban.

Cincuenta años de ilusión mirando al futuro con esperanza, y confiando que Dios providente irá realizando su tarea y caminará a nuestro lado siempre.